El caso presenta la evolución de la compañía Chocolates Valor en sus 130 años de historia, pasando de ser un pequeño obrador local en un pueblo de Alicante a una empresa que vende en más de 60 países y que acaba de adquirir una fábrica a la multinacional Kraft junto con las marcas Huesitos y Tokke. Valor se enfrenta al reto de replicar internacionalmente el éxito que tienen sus productos a nivel nacional.