Se propone el fortalecimiento del papel del Presidente del Consejo de Administración para rebajar los posibles excesos del “presidencialismo” de los Consejeros Delegados o Presidentes Ejecutivos; y se sugieren diversas medidas para facilitar el trabajo entre ambos (acuerdos programáticos, cuadros de mando, reuniones del Consejo de Administración y posibles retos en situaciones excepcionales). Con ello se busca, además, que el CA no sea una mera comparsa.