Aldi y Lidl, retailers alemanes máximos exponentes del fenómeno discount en Europa, tienen modelos de negocio parecidos. Basados en la sencillez operativa y sus propias marcas, defienden la premisa de que calidad y precio no son incompatibles. En 2023 su apuesta por España es clara, pretendiendo ambos doblar su facturación los próximos cinco años. El momento parece propicio por la pérdida de poder adquisitivo de las familias, y el desinterés por dedicar tiempo y dinero a la compra general de alimentación para el hogar. Pero el consumidor tampoco está dispuesto a renunciar a una experiencia de compra atractiva y actual, y cada empresa busca interpretarlo a su manera.