En enero de 2025 María Moya, CEO de Prodigioso Volcán, había compartido con su consejo asesor la intención de lanzar un proyecto de transformación interna en la empresa. Quería acompasar el gran crecimiento en facturación y estructura que estaban viviendo desde la pandemia (habían pasado de 5 a 14,7 millones en 4 años y de 80 a 200 colaboradores) y las nuevas formas de trabajo, que incluían trabajo 100% remoto. Para su sorpresa, a las voces tradicionales que no se sentían cómodas con la apertura de nuevas líneas de negocio, se sumaban otras que desaconsejaban abrir un nuevo frente interno en plena vorágine de trabajo.