Manuel, líder de la 2ª generación del negocio familiar relacionado con el transporte y logística junto con dos hermanos, comenzaba a ver la salida de la crisis, tras reestructuraciones y cierre de algunos negocios. Pero a sus 59 años ya se sentía cansado y dudaba si dejar el negocio en manos de sus hijos. ¿Valía la pena volverse a ilusionar y seguir peleándose para, quién sabe, volver a enfrentarse otra vez a la misma situación? ¿Cómo actuar ante tanta incertidumbre y velocidad de cambio?