En 1999, una escuela de pilotos comerciales se traslada de Preswick a Jeréz de la Frontera buscando mejores condiciones meteorológicas para la práctica del vuelo. Las nuevas instalaciones se operan bajo un contrato de concesión pública y permiten prestar servicio de alojamiento a los alumnos. El caso expone varios sucesos empresariales relacionados con los activos fijos como adquisiciones, enajenaciones, amortizaciones, deterioros, mantenimiento y revisiones. Trata también las subvenciones tanto de explotación como de inversión.