Es habitual que, en el seno de la propiedad plantearse preguntas: ¿Qué hacer cuando la siguiente generación es demasiado joven para liderar el negocio, no desea incorporarse, o tiene dudas? ¿Es posible alinear los diferentes intereses en el seno de la propiedad? ¿Cómo establecer una relación de colaboración entre la propiedad y el consejo de administración? ¿Cómo actuar cuando no se confía en el liderazgo institucional? ¿Merece la pena seguir en un proyecto cuando el futuro está comprometido por los conflictos entre los socios? ¿Cómo actuar cuando la rentabilidad del negocio es insuficiente, o las incertidumbres son importantes? ¿Hay que hacer algo cuando hay armonía y parece que todo va bien?