El caso muestra la historia de cuatro socios (con sus respectivas familias) que están marcados por la violenta separación de uno de ellos del negocio industrial. Tras años de esfuerzo y sacrificio personal, los cuatro socios habían conseguido situar a la empresa entre las primeras del sector de la distribución de congelados y perecederos de la comunidad valenciana. Los problemas aparecen cuando uno de los socios decide que su hija se incorpore a la empresa familiar sin estar preparada ni formada para ello. Tras años de pleitos, se logra la separación del negocio familiar, pero no la separación del patrimonio, integrados por bienes inmuebles bajo la figura jurídica del proindiviso.