La inteligencia artificial generativa (IAG) está transformando la cadena agroalimentaria, desde el campo hasta el consumidor final, mediante aplicaciones innovadoras que mejoran la eficiencia, sostenibilidad e innovación. Esta tecnología permite optimizar cultivos, automatizar procesos industriales, predecir la demanda, reducir el desperdicio y personalizar productos. Empresas como NotCo, Agmatix o Kraft Heinz ya la emplean con resultados tangibles. A pesar de su potencial, su implementación plantea desafíos en datos, ética, privacidad y gobernanza. Para superarlos, se requieren condiciones habilitadoras como infraestructura digital, talento especializado y colaboración. Adoptada estratégicamente, la IAG posiciona a las organizaciones para liderar el futuro agroalimentario.